Remedios naturales para los calambres menstruales

Los calambres menstruales, también conocidos como dismenorrea, se sienten típicamente como un dolor sordo en la parte baja del abdomen antes o durante los períodos menstruales. El dolor a veces se irradia a la parte baja de la espalda o a la zona de los muslos. Otros síntomas pueden incluir náuseas, heces blandas, sudor y mareos.

Hay dos tipos de calambres menstruales: dismenorrea primaria y secundaria. La dismenorrea primaria, que suele comenzar varios años después de la primera menstruación, no presenta ninguna anomalía física.1

Se cree que sustancias similares a las hormonas, llamadas prostaglandinas, que se producen naturalmente en el cuerpo, causan estos calambres menstruales y son responsables del dolor y la inflamación. La dismenorrea secundaria, en cambio, tiene una causa física subyacente, como la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, los fibromas uterinos o los pólipos uterinos.

Remedios naturales para los dolores menstruales

Si experimenta síntomas de cólicos menstruales, es importante que consulte a su médico para que le haga un diagnóstico adecuado. Aunque ciertos remedios para el dolor menstrual son prometedores, no se ha investigado lo suficiente en este momento para concluir que son efectivos.

Ácidos grasos omega-3

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran en pescados como el salmón, la caballa, las sardinas y las anchoas. También están disponibles en cápsulas de aceite de pescado, que puede ser la forma preferida porque muchas marcas filtran cualquier contaminante en el pescado, como el mercurio y los PCB.

Al menos ocho estudios en los que participaron un total de 1.097 mujeres han investigado la relación entre la dieta y los calambres menstruales y han descubierto que la ingesta de aceite de pescado parecía tener un efecto positivo sobre los calambres menstruales. Los estudios en animales sugieren que los dos compuestos del aceite de pescado, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) pueden disminuir los niveles de prostaglandinas.

En un pequeño estudio, 21 mujeres jóvenes tomaron aceite de pescado (que contenía 1080 miligramos de ácido eicosapentaenoico (EPA), 720 miligramos de ácido docosahexaenoico (DHA) y 1,5 miligramos de vitamina E) diariamente durante dos meses, seguidos de una píldora de placebo durante dos meses.3

Magnesio

El magnesio es un mineral que se encuentra de forma natural en alimentos como las verduras de hoja verde, los frutos secos, las semillas y los granos enteros. También está disponible como suplemento nutricional. El magnesio es necesario para más de 300 reacciones bioquímicas. Ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre y es necesario para el funcionamiento normal de los músculos y los nervios, el ritmo cardíaco, la función inmunológica, la presión arterial y la salud de los huesos.

Las dosis altas de magnesio pueden causar diarrea, náuseas, pérdida de apetito, debilidad muscular, dificultad para respirar, presión arterial baja, frecuencia cardíaca irregular y confusión. Puede interactuar con ciertos medicamentos, como los que se utilizan para la osteoporosis, la presión arterial alta (bloqueadores de los canales de calcio), así como con algunos antibióticos, relajantes musculares y diuréticos.

Acupresión

La acupresión es una práctica de curación tradicional que se basa en los mismos principios que la acupuntura. En lugar de aplicar agujas en los puntos de acupuntura, se aplica presión. Un punto que a menudo es recomendado por los acupunturistas para los calambres menstruales se llama Bazo 6.

Aunque sólo existen estudios preliminares sobre la acupresión para los calambres menstruales, se trata de un simple remedio casero que suelen recomendar los médicos alternativos5. Para encontrar el punto, los acupuntores sugieren sentir el punto óseo de la parte interna del tobillo.

A partir de ese punto, dibujar una línea imaginaria en la parte inferior de la pantorrilla desde la parte interna del tobillo. El punto está aproximadamente a cuatro dedos de ancho del tobillo interno. No está en la espinilla, sino justo al lado, hacia la parte posterior de la pantorrilla.

Con el pulgar o el dedo medio en un ángulo de 90 grados con la piel, aplique una presión gradualmente creciente. Manténgalo durante tres minutos. La presión no debe ser dolorosa o incómoda.

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